Salí de una obscura cueva, llena de ramas y hojas secas, abrí paso a un nuevo mundo.
Allí todo era verde, aunque de vez en cuando lo interrumpían unos preciosos edificios de estilo rústico.
Había poca gente por lo que podrían llamarse calles.
Se me ocurrió preguntarle dónde estaba a un encantador joven que parecía tener mi edad.
-Hola, soy Alex, encantado, estás en Yumati, muy pocos logran encontrar una puerta a este paraíso verde. Pásate más tarde por mi casa si quieres que demos un paseo tranquilamente y te enseñe un poco de este mundo.
-Vale, Alex, muchas gracias. -dije tímidamente.
Sus mejillas se sonrojaron a la vez que me sonreía y mostraba su dentadura perfecta.
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