domingo, 12 de octubre de 2014

Cristales rotos.

El viento soplaba fuerte era un día espléndido para sacar nuestras alas a volar ¿No crees? sentarnos en las nubes. Dormir y amanecer libres. Ajenos al mundo. Olvidarnos del sufrimiento. ¿No crees que lo podríamos iluminar? Sin luces, sin farolillos. Con nuestras blancas alas. ¿Crees que podríamos sacarlas a volar? Cristalinas, como las ventanas que volaban en pedazos. Como cuando el viento nos azotaba. Cuando el viento nos hacía elevarnos, Hasta que éste nos hizo caernos en picado. Una capa de cristales rotos rodeó nuestras alas. Destrozándolas. ¿Qué pasó con ellas? ¿Volaron hacia el vacío? ¿Qué pasó con mis esperanzas? Bajó del cielo un ángel. Alas enormes. Alas gigantes. Decía ser madre. Y nosotros sus críos. Dejamos lejos al ángel lejano, y en la lejanía, observábamos cada vez menos cómo su rostro se desvanecía. Y entre tornado y tornado, cristales rotos.

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