Esa impotencia que te hacen sentir los demás.
Las ganas de reprimir tus recuerdos y que no vuelvan. Jamás.
Mientras personas crueles no paran de recordarte una y otra vez hechos frágiles que cometiste en el pasado, que nunca dejarán de darle vueltas al mismo café que te joderá tus sueños.
Rabia. Respirar, aguantar. Aguantar y respirar.
Un bulto del que no puedes deshacerte, que quiere joderte.Y tú, consumido en tu rencor y tus recuerdos. Ahogado en tu odio. Hasta que su sangre te llegue al cuello, y te dejen en paz.